Desde el 22 de enero de 2022, se reconoce oficialmente el síndrome del trabajador quemado (síndrome de burn-out) como enfermedad laboral.

26 Ene, 2022

El síndrome de burnout es causa frecuente de baja laboral, dando lugar no sólo a incapacidades temporales, sino también permanentes, en grado de total para la profesión habitual o incluso absoluta.

El término "burnout" fue acuñado en 1974 por Herbert Freudenberger,  para referirse a un trastorno carácterizado por un estado de agotamiento emocional consecuencia de un estrés laboral crónico.

 

Si bien es cierto que desde entonces determinadas resolucíones ya venían calificado el síndrome del trabajador «quemado» como una  “enfermedad laboral", lo cierto es que no resultaba una tarea sencilla acreditar su existencia, y sobre todo el nexo de causalidad existente ente el cuadro sintomático y la actividad laboral que desarrollaba la persona.

 

Así, en sentencia de 20 de enero de 2005 el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña reconoció una incapacidad permanente absoluta a una profesora que presentaba un cuadro de años de evolución que nunca se había relacionado con el trabajo. El TSJ consideró que existía una verdadera conexión entre el agotamiento profesional y la prestación de servicios en circunstancias que alteraban gravemente la autoestima y la conciencia de la propia dignidad personal, generando ansiedad extrema, sentimientos de incapacidad y culpa. Asimismo, el Juzgado de lo Social nº 4 de Sevilla, en su Sentencia de fecha 22 de abril de 2003, consideró accidente de trabajo un infarto de miocardio sufrido por un médico afectado de síndrome de burnout.

 

Conforme con la STSJ Andalucía n.º 1683/2017, de 1 de junio de 2017, el síndrome de trabajador quemado, se presenta como un “agotamiento físico y mental intenso, resultado de un estado de estrés laboral crónico o frustración prolongado y que según tanto la Psicología del Trabajo como la Medicina Forense se trata de un trastorno de adaptación del individuo al ámbito laboral cuya caracterización reside en el cansancio emocional (pérdida progresiva de energía, desgaste, agotamiento y fatiga emocional)”.

 

Ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido de forma oficial el burnout o “síndrome de estar quemado” como enfermedad tras la ratificación de la revisión número 11 de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11), que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2022.

 

Para la OMS el síndrome se caracteriza por tres características:

 

1) sentimientos de falta de energía o agotamiento;

 

2) aumento significativo de la distancia mental con respecto al trabajo, o sentimientos negativos o cínicos con respecto al trabajo; y

 

3) eficacia profesional reducida. Debemos aclarar que el síndrome de desgaste ocupacional se refiere específicamente a los fenómenos en el contexto laboral y no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida.

 

Se desconoce si el reconocimiento oficial de la enfermedad por parte de la OMS va tener alguna incidencia en la postura que por lo general mantenían los jueces y tribunales, ya que como puede comprobarse en la  Sentencia Nº 61/2014, TSJ de Navarra de 05 de Marzo de 2014, la descripción del cuadro sintomático que se venía haciendo era prácticamente idéntica a la que efectúa ahora la OMS.  En dicha resolución, así como en las anterioremente citadas, se establecía respecto a esta enfermedad que: El «quemado» por el trabajo, se ha dicho, tiene fuerzas, pero no tiene ganas;” la despersonalización, manifestada en falta de realización personal, sentimientos de frustración, inutilidad, desinterés progresivo hacia el trabajo con rutinización de tareas; aislamiento del entorno laboral y social y, frecuentemente, ansiedad, depresión (trastorno psíquico adaptativo crónico)”.

Última edición: Ene, 2022